jueves, 29 de agosto de 2013

Capítulo 7:



El apartamento de Niall era bastante grande, moderno, elegante, acogedor y masculino. Tal como había dicho, el desayuno estaba preparado. Encima de la mesa redonda de la cocina había café, tostadas, huevos fritos, croissants y alguna que otra cosa más. Me giré hacia él con las cejas arqueadas.
- ¿ Esto es lo que desayunas normalmente?
Me sonrió tímidamente y se encogió de hombros.
- El desayuno es la comida más importante del día.
- Touché.
Niall soltó una carcajada antes mi respuesta. Tomamos asiento y empezamos a comer. Para mi mala suerte se acordó de que tenía que contarle lo que había pasado en la fiesta, así que lo hice, ya que no tenía más remedio. Sentía como mis manos temblaban, pero a diferencia de la noche anterior, esta vez era por rabia y no por miedo. Cuando acabé me fije en que Niall estaba apretando los puños con fuerza.
- Ese tio es un gilipollas.- comentó.- Deberían darle una lección. ¿ Por qué no le denuncias?
Negué lentamente con la cabeza.
- Sería inútil. Estábamos en una fiesta donde había alcohol, drogas y menores. También iría en nuestra contra. Además, no creo que intente nada más.
Niall pasó el brazo por mis hombros y me pegó más a él. Después de haber terminado de comer nos habíamos instalado en el sofá.
- Más le vale.- dijo con un tono protector.
Alcé la cabeza para mirarla a la cara. Su aliento chocaba contra mi frente y tenía sus labios a unos centímetros de distancia. Tragué saliva con dificultad. Me estaba empezando a poner algo nerviosa; tenía la sensación de que cada vez estábamos más cerca, hasta que sentí como nuestros labios se rozaban con delicadeza. Pensaba que me iba a besar, pero en lugar de eso, se apartó bruscamente de mi.
- Lo siento.- tartamudeó.
- No tienes que sentir nada.- agarré el cuello de su camiseta y tiré de él. El contacto de sus labios era suave y cálido.
Tardó unos segundos en reaccionar, pero, cuando lo hizo, puso sus manos en mi cintura para pegar más nuestros cuerpos. Mis brazos rodearon su cuello mientras que, con mis manos, acariciaba el cabello de su nuca. Nos separamos por falta de aire. Mi móvil empezó a sonar haciendo que me sobresaltara. Busqué en el bolsillo de mi chaqueta, hasta encontrarlo, y respondí.
- ¿ Qué pasa?
Carraspeé un poco al ver que mi voz estaba ronca. Mi madre no tardó en contestar.
- Gisele, vamos a hacer una cena esta noche. Procura ponerte algo elegante. Justin pasara a recogerte a las nueve.
- ¿ Y dónde queda mi opinión?
En vez de contestarme, me colgó. Si...mi madre me quería mucho…
Volví a guardar el móvil y miré a Niall.
- ¿ Me puedes llevar a casa?


Cuando paramos frente a mi portal me despedí con dos besos. Me pasé el día estudiando y a las ocho me empecé a preparar. Haciendo caso omiso de lo que me había dicho mi madre, me puse unas mallas negras, una sudadera rosa y unas converses del mismo color. Por encima me puse una chaqueta vaquera y me recogí el pelo en una coleta. Justin llegó a las nueve y cuarto con el coche de mi padre; un Bugatii negro.Deje mi bolso en la parte de atrás antes de entrar. La radio estaba puesto, haciendo que por los altavoces sonara a todo volumen la voz de Kelly Clarckson.
- Hola.
Me giré hacia Justin para mirarle. Estaba agachado para bajar el volumen de la música y así poder oírle mejor.
- Hola.- contesté para después ponerme el cinturón.
Arrancó el coche antes de volver a hablar.
- ¿ Y has dormido bien? - giró la cabeza durante unos segundos para mirarme. Se podía notar la burla en su tono de voz.
- Sí. Al menos hasta que me llamaste.- no esperé su respuesta antes de continuar.- ¿ A qué hora te fuiste?
Paró el coche en el semáforo y aprovechó para observarme. Golpeaba los dedos en el volante al ritmo de la música mientras hablaba.
- Cuando me desperté.
Asentí lentamente. El color rojo fue reemplazado por el verde y Justin volvió a poner el coche en marcha. Durante el resto del camino no hablamos más. En casa todo estaba listo. Mi madre había hecho la cena y mi padre había estado comprando las bebidas. Y mis hermanos, bueno, se habían dedicado a llegar al nivel diez de un videojuego.
Dejé mi chaqueta en el respaldo del sofá antes de tomar asiento. Para mi gran mala suerte, mis queridos hermanos, no tardaron mucho en venir a molestarme. Cada uno tomó asiento a un lado de mi cuerpo. Miré a Justin, quien estaba apoyado en el marco de la puerta dándonos la espalda. Estaba hablando con mi padre sobre coches...o algo así.
- Gisele.
Deje de observarles para prestar mi atención en Randall.
- Querida hermana nuestra.- continúo Walter mientras pasaba su brazo por mis hombros.
Los miré a los dos alternativamente. La verdad era que, a veces, para tener doce años, eran bastantes astutos. Siempre me había resultado difícil ser la única chica y, sobretodo, tener hermanos gemelos que no paraban de gastarme bromas. Me encontraba algo muerto en mi habitación por lo menos tres veces al mes, lo que era repugnante. Pero con el tiempo me fui acostumbrando y hasta empecé a vengarme.
De acuerdo, era hora de ir al grano.
- ¿ Qué queréis?
Walter puso cara de ofendido y Randall se ocupó de hablar.
- No queremos nada, Gisele. Sólo que sepas cuanto te queremos.
Puse los ojos en blanco en un intento de mantener una carcajada que estaba apunto de salirme. Estaba más que claro que querían algo.
- No, en serio. Soltarlo de una vez.
Los dos se levantaron para ponerse delante de mi. Randall caminó hasta el armario donde guardaban todos sus videojuegos y cogió uno de ellos. Walter carraspeó antes de empezar a hablar.
- ¿ Ves esto? - preguntó señalando lo que Randall tenía en la mano.- Bueno, pues resulta que es un asco, y, que necesitamos dinero para comprarnos uno nuevo.
- Y yo no os pienso dar ni un centavo.- comenté antes de que me lo pidieran.
- Pero, ¿ no estaba para eso la familia? - siguió Walter.- Para ayudar.
Volví a reprimir una carcajada. Randall dejó el videojuego en la mesa antes de seguir con la charla de Walter.
- Pues que sepas, Gisele, que tu no ayudas mucho.
Levanté mis pulgares con una sonrisa en la cara. No era la primera vez que me pedían dinero, al igual que tampoco era la primera vez que les decía que no.
- Os quiero.- dije antes de salir de la sala de estar y entrar en la cocina, donde mis padres seguían preparando algunas cosas.
Por lo visto Justin también estaba ayudando. << Que generoso  por su parte.>> Tomé asiento en una silla y seguí observando cómo se movían de un lado al otro.
- ¿ Y por qué esta cena? - pregunté mientras apoyaba el codo en la mesa y mi cara en la palma de la mano.
Mi madre dejó de hacer, lo que fuera que estuviera haciendo, y se giró para mirarme. Llevaba el pelo trenzado y recogido en un moño. Un vestido azul oscuro que llegaba hasta las rodillas cubría su cuerpo. Hacía mucho que no la veía tan arreglada.
Miró a mi padre antes de contestar, como si le estuviera pidiendo permiso, y este asintió con la cabeza.
- Tu padre ha invitado a su novia y al hijo de ésta a cenar.
Abrí la boca y tuve la sensación de que mi mandíbula iba a tocar el suelo. ¿ Mi padre tenía novia? Pensaba que ya ni tenía edad para eso. Aunque en el fondo me sorprendía más que mi madre hiciera una cena en su casa para conocerla.
- Además, también es para despedirnos de Justin, quien ya ha encontrado un apartamento.- continuó.
- Espera. Retrocede.- me giré para mirar a mi padre.- ¿ Desde cuando tienes novia?
Él solo se removió incómodo en su asiento, lo que me dio a entender que llevaban bastante tiempo.
- Oh, genial. Mi padre tiene novia y yo ni siquiera me entero. Muy bonito, sí.
Me levanté de mi silla para salir al porche a coger aire. Apoyé mi cuerpo en la barandilla y respiré hondo. La puerta principal se abrió haciendo bastante ruido. No me molesté en girarme para ver quien era, seguí mirando hacia adelante sin decir palabra. Justin se colocó a mi lado, pero no habló. Una brisa hizo que algunas hojas y  tierra del suelo se levantaran y sentí como se me metía algo en el ojo.
- Mierda.- murmuré mientras intentaba sacarme lo que hacía que se me lagrimara el ojo.
Justin se giró hacia mi.
- ¿ Estás bien? - colocó los dedos debajo de mi barbilla e hizo que lo mirara.- Déjame ver.
No protesté y dejé que me inspeccionará con la ayuda de la tenue luz del porche. Sopló con delicadeza a unos centímetros de mi cara y sentí como me temblaban las rodillas.
- ¿ Mejor? - preguntó mientras se separaba, pero no lo suficiente para que yo me relajara.

Seguía notando su aliento en la cara y, sin darme cuenta, bajé mi vista hacia sus labios. Besó mi frente antes de entrar en casa, dejándome sola y confundida.




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GRACIAS POR PASAR!:)

viernes, 16 de agosto de 2013

Capítulo 6:


Mantuve los ojos cerrados casi todo el camino y apenas me di cuenta cuando llegamos a mi casa. Bajé de la moto para después devolverle el casco a Justin. Un trueno a lo lejos hizo que me sobresaltara. Miré hacia arriba y sentí algunas gotas de lluvia cayendo sobre mi cara.
- Sube. Ahora voy yo.
Le hice caso a Justin sin protestar - algo raro en mi- y subí las escaleras hasta llegar a mi solitario apartamento. Encendí las luces mientras pasaba por todas las habitaciones, hasta detenerme en el salón. Me quité las zapatillas antes de tirarme al sofá. No tenía ganas de hacer nada, lo único que quería era dormir. Cerré los ojos y la imagen de Edward vino a mi cabeza. Me pregunté qué hubiera pasado si Justin no hubiera llegado a tiempo.
Disturbia, de Rihanna, empezó sonar y sentí como el móvil vibraba en el bolsillo del pantalón. Solté un suspiro exagerado para después cogerlo. A pesar de que todavía no había guardado el número de Niall en contactos, lo reconocí. Acepté la llamada y me acerqué el móvil al oído.
- Gisele.- su voz sonó al otro lado de la línea.
- Niall. ¿ Qué pasa?
Oí el sonido de una llaves.
- Sólo quería saber si estabas bien, ya que estabas un poco rara cuando te fuiste.
Apoyé la espalda en el respaldo y empecé a pasar los dedos por mi pelo enredado para quitar algunos nudos.
- Estoy bien. Gracias por preocuparte.
- ¿ Estás segura de qué no pasó nada? - insistió y, a pesar de que me gustaba que se preocupara, quería dejar ya el tema.
- La verdad es que si pasó algo, pero te lo contaré cuando te vea.
Hizo un sonido raro que interprete como una afirmación.
- ¿ Y Katrina? - pregunté al acordarme de ella.
- Está en casa. No veas lo que me costó sacarla del coche. Hasta me pegó una patada y me confundió con un ladrón.
Solté una carcajada al imaginarme eso. Cuando conseguí parar me di cuenta de que Niall también se estaba riendo y, teniendo en cuenta lo contagiosa que es su risa, me uní a él.
- Bueno, me tengo que ir ya.- me informó.- Dulces sueños.
Sonreí sin darme cuenta.
- Buenas noches.
Le colgué. Quería dormir, así que me fuia mi habitación a cambiarme. Me quité la ropa que tenía para reemplazarla por una camiseta ancha que me quedaba a unos centímetros del trasero y me hice un moño deshecho. En cuanto me tiré en la cama caí en un sueño profundo. Pero mi descanso no duró mucho. Unos diez minutos después oí la puerta principal cerrarse con fuerza. Me levanté de la cama sobresaltada. La lluvia golpeaba contra el cristal de la ventana y la ciudad se iluminaba con los relámpagos. Caminé hasta el interruptor para encender la luz, pero no iba. Tragué saliva antes de salir de la habitación; todo estaba oscuro y apenas veía por donde caminaba. De repente oí la voz de Justin, lo que hizo que soltara un suspiro de alivio.
- ¿ Gisele?
- Estoy en la cocina.- dije y seguido me puse a buscar unas velas, ya que no tenía linternas.
Oí los pasos de Justin cada vez más cerca, hasta que se pararon cerca de donde estaba yo. Tomó asiento en una silla. Encontré una vela en el tercer cajón y la encendí utilizando un mechero que tenía cerca. Segundos después encontré tres más. Puse una en el salón, otra en mi habitación y otra en el cuarto de baño. Cuando volví a la cocina Justin seguía en la misma posición que antes; el codo apoyado en la mesa y con las piernas cruzadas por los tobillos. Me echó una mirada y yo otra a el.
- ¿ Te vas a quedar aquí? - pregunté mientras me subía a la encimera de un salto. Mis pies se movían hacia delante y hacia atrás rozando el mármol.
Justin se encogió de hombros.
- No me puedo ir con este tiempo.
La idea de tenerle en casa me resultaba tan tranquilizadora como espeluznante. Me acordé de como días atrás había aparecido y desaparecido como si nada. Un escalofrío recorrió mi espalda. Me apoyé en la pared pensando en si debía mencionar lo sucedido o no, pero antes de que lo tuviera claro, habló el.
- ¿ Estás bien?
Levanté la mirada del suelo para dirijirla hacía el.
- Si.- hice una pausa.- ¿ Por qué lo preguntas?
- Por lo de antes.
Asentí lentamente y antes de que pudiera pensarlo mejor, las palabras salieron de mi boca.
- El otro día entraste en mi casa y te fuiste sin decir nada.
Vi como una sonrisa se asomaba en su cara.
- ¿ Te gustó? - alzó la cabeza y posó su mirada en mi.
- ¿ Por qué viniste? - pregunté ignorando su pregunta.
- Hmm... no has dicho que no... - se levantó de la silla para acercarse hasta donde estaba yo. Se quedó a mi lado, apoyando los codos en la encimera.- Así que te gustó.
Negué con la cabeza enérgicamente, mientras el me miraba de reojo.
- ¿ Por qué tendría que gustarme que entraras en mi casa como si fuera la tuya? - enderecé la espalda y pasé un mechón de pelo detrás de la oreja.
Justin no respondió. Sus ojos estaban fijos al frente. Dejé salir el aire que estaba conteniendo, lo que provocó que me mirara. Su mirada pasó de mi cara al resto de mi cuerpo y cuando me di cuenta de que llevaba sólo una camiseta, sentí como mis mejillas se calentaban. Sentía la necesidad de salir corriendo a cambiarme, pero también de quedarme para que viera que no estaba incómoda. Volvió a mirarme a los ojos y sentí como si me estuviera derritiendo. ¿ Para qué negarlo? Era jodidamente sexy. Su mano, fría como el hielo, se posó sobre mi muslo haciendo que me sobresaltara. La vela que se encontraba en la mesa iluminaba un lado de su cara y pude ver su sonrisa burlona. Dio medía vuelta hasta quedar delante de mi. Su cara estaba a la misma altura que la mía y demasiado cerca, diría yo. Sus manos se deslizaban por mis piernas provocándome escalofríos. Ni siquiera sabía porque no hacía nada para impedirlo. Tal vez porque estaba demasiado concentrada en mirarle a los ojos. Se acercó un poco más y entonces reaccioné. Puse mis manos sobre las suyas impidiendo que siguiera.
- Me voy a la cama.- tartamudeé. Me bajé de la encimera y caminé hacia la puerta.
- Gisele.- me giré para ver a Justin.- Buenas noches.
Le dediqué una sonrisa.

A la mañana siguiente, al oír el móvil, estuve a punto de caerme de la cama. No me molesté en cogerlo, hasta la tercera llamada. En la pantalla ponía número desconocido. Contesté y me acerqué el móvil al oído.
- ¿ Si?
- ¿ Te piensas quedar en la cama todo el día?
Me tomó un rato darme cuenta de que era la voz de Justin. Le colgué y me volví a tapar con la sabas para intentar recuperar el sueño. Pero por mucho que lo intentara no podía volver a dormir. Me levanté y salí de la habitación dispuesta a vengarme del idiota que me había despertado. Busqué por toda la casa y al ver que no lo encontraba, supuse que se había ido. Buena elección.
El móvil volvió a sonar en mi habitación. Lo cogí sin mirar quien era.
- Que ya estoy despierta.- grité.
- Me alegra oír eso.- la voz de Niall sonó al otro lado seguida de una carcajada.
¿ Por qué a mi? , pensé.
- Ah, hola Niall. Lo siento, pensaba que eras otra persona.
- Lo he notado.- se volvió a reír.- Te llamaba para ver si querrías salir a desayunar conmigo.
Me giré para mirar la hora. Eran las doce casi. Me sorprendió a mi misma ver que había dormido tanto.
- Claro, me encantaría.- respondí mientras empezaba a buscar la ropa que me iba a poner.
- ¿ Te recojo en media hora?
- ¿ Cuarenta minutos? - propuse al  ver que no me daría tiempo.
- De acuerdo. Ahí estaré. Luego te veo.
- Adiós.
Colgué y tiré el móvil entre las sábanas revueltas. Coloqué la ropa que había elegido en la cama para después ir a darme una ducha. Me quité el moño y, tras luchar contra todos los nudos, conseguí peinarme y hacerme una coleta. Me hice la raya y salí de casa justo en el momento en el que Niall aparcaba el coche.
- Buenos días.- dije al entrar y seguido le di dos besos.
- Buenos días.- encendió el motor y empezó a conducir.- ¿ Qué tal has dormido?
- Bastante bien.- me giré para mirarle después de ponerme el cinturón.- ¿ Y tú?
Sonrió ante aquella pregunta. Agarraba el volante con una mano, mientras mantenía el otro brazo apoyado en la ventanilla y la mirada fija en el camino.
- Genial.
Me humedecí los labios.
- ¿ Puedo abrir la ventana?
Me miró de reojo y asintió.
- No hace falta que preguntes.
- Gracias.
Apreté el botón para que la ventanilla se bajase y dejé que la fría brisa chocara contra mi cara. Necesitaba refrescarme un poco, ya que todavía estaba un poco dormida.
- ¿ A dónde vamos a ir? - pregunté mientras me recostaba en mi asiento con la cabeza hacia la ventanilla.
- A mi casa. Tengo todo preparado.
Asentí lentamente. ¿ Iba a ir a su casa? De repente me empecé a poner incomoda y las palmas de mis manos empezaron a sudar.

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También empezaré una en Wattpad, así que si os interesa leerla, os dejo el link: http://www.wattpad.com/23391185-%C2%BF-enamorada-de-un-fantasma#.Ug5mcdLWODs 
Y por último, podéis decirme en los comentarios con quién queréis que se quede Gisele y por que. Pondré también una encuesta para que votéis.

GRACIAS POR PASAR! ESPERO QUE TE HAYA GUSTADO EL CAPÍTULO:)

miércoles, 7 de agosto de 2013

Capítulo 5:


30 de Septiembre, 2012
Era el último día del mes, lo que quería decir que Katrina iba a venir a mi casa para dormir. Llevábamos haciendo eso desde hacía ya bastantes años: al final de cada mes nos quedábamos a dormir la una en la casa de la otra. Ahora que vivo sola, esta claro donde nos quedamos. Era miércoles, lo que implicaba tener clase al siguiente día, pero sabía que estando con Katrina no podría dormir. Se podría decir que era como un vampiro; se pasaba la noche despierta y el día durmiendo.
Me paseé por el apartamento de un lado para otro acomodando las cosas y preparando la película Titanic para verla por millonésima vez. Pedí la pizza y saqué los refrescos de la nevera. Preparé los esmaltes y saqué el saco de dormir que iba a utilizar Katrina.
A las ocho y media sonó el timbre. Abrí la puerta sin contestar, ya que estaba claro quien era. Volví a mi habitación y me empecé a cambiar. Estaba a punto de ponerme la camiseta, cuando oí una voz masculina procedente de la cocina. Me tapé y fui directa ahí. La puerta principal estaba cerrada y en la cocina no había nadie. Me quedé mirando unos segundos alrededor. Nada. Justo cuando iba a volver, sentí como una mano me rodeaba por la cintura. Todos los músculos de mi cuerpo se tensaron y estuve a punto de gritar.
- Vaya recibimiento.- comentó y sentí como se me erizaba el pelo por el roce de sus labios en mi oreja.
Me giré de golpe. Justin estaba detrás de mí con una sonrisa burlona en la cara.
- ¿ Qué demonios haces aquí?
Se encogió de hombros y se sacudió el pelo antes de hablar.
- Katrina me dijo que hariais una fiesta.- me miró de arriba abajo y me acordé de que no me había puesto la camiseta. Me puse de espaldas a él rápidamente.- ¿ No te han dicho es de mala educación dar la espalda a alguien cuando esta hablando?
- No mires o...
- ¿ O qué? - sentí como deslizaba su dedo hacia arriba y hacia abajo por mi espalda.- ¿ Qué me vas a hacer?
Ahogué un grito de frustración y me puse la camiseta. Cuando me giré de nuevo Justin ya no estaba. Estuve unos minutos sin respirar y pude oír sus pasos bajando las escaleras. ¿ Qué había sido eso?
Me tiré en el sofá después de cerrar la puerta. Katrina llegó unos diez minutos después. Diez minutos que había utilizado para pensar si lo que había pasado era verdad o tenía alucinaciones.
- ¡ Hola! - gritó mi amiga nada más entrar en casa.
Cerró la puerta detrás suyo. Me entretuve escuchando el sonido que sus tacones hacían en el suelo de madera, mientras me buscaba.
- Aquí estás.
Levanté la cabeza y la vi en el marco de la puerta. Una bolsa de compras le tapaba media cara. Caminó hacia mí, dejó la bolsa en la mesa y se sentó en el otro lado del sofá. Me incliné hacia delante para ver que había traído, aunque no me hacia falta porque ya sabía que eran gominolas y nubes. La miré de reojo. Se estaba mordiendo las uñas y miraba la pantalla fijamente. Me eché un poco más hacia atrás hasta tener la cabeza apoya en el respaldo. De repente Katrina le dio un golpe a la mesa.
- ¡ Vamos a ver la peli!
Me empecé a reír y ella me siguió.
Las horas siguientes se pasaron demasiado rápido. Comimos pizza mientras veíamos la película. Nos pintamos las uñas - Katrina de morado y yo de verde claro - y charlamos sobre quienes nos parecían los chicos más guapos del instituto; en su lista se encontraba Justin. Hicimos un karaoke y después un video bailando al ritmo de Turn up the music, de Chris Brown. A las una ya estábamos acostadas, pero, como sabía que iba a pasar, Katrina no tenía ganas de dormir.
- ¿ Sabes, Gisele? Creo que deberías intentar ligar con Justin.- comentó. Se salió de su saco y se subió a mi cama.- Es guapo y tal vez sea tu estilo.
Puse los ojos en blanco y me levanté para encender la luz. La bombilla no iluminaba mucho la habitación, lo que hacía que Katrina pareciera mucho más pálida. Me volví a meter debajo de las mantas y cruce las piernas.
- No es mi estilo y no pienso salir con el.
Ella se encogió de hombros.
- De acuerdo, como quieras.- empezó a tirar del edredón.- Pero si algún día te arrepientes, no te olvides de que yo te lo dije.
- No lo haré, tu tranquila.- me estiré y bostecé.- Tengo sueños, Kat, ¿ te importaría que nos durmamos ya?
Se bajó de la cama, apagó la luz y se volvió a meter en su saco. Aunque sabía que no se iba a dormir, yo lo hice.


2 de Octubre, 2012
Por fin había llegado el viernes por la tarde. Llevaba desde el miércoles sin hablar con Justin; no iba a recogerle por la mañana y cuando le veía por los pasillos le ignoraba. Ni siquiera sabía porqué lo hacía, el caso era que no me apetecía dirigirle la palabra. Katrina no había vuelto a mencionar el tema de salir con él, lo que era raro, ya que cuando se empeñaba con una cosa se pasaba todos los días hablando de ello. Por otro lado estaba Niall, quien me había llamado el jueves para preguntarme si podíamos quedar el viernes; le dije que sí. No tenía nada que hacer y salir a ver una película era mejor que quedarse en casa. A las siete de la tarde me pasó a recoger. Me había puesto unos jeans, un jersey rosa y unas converses bajas del mismo color. Por encima llevaba una chaqueta negra.
- Estás preciosa.- me dijo en cuanto me vio y sentí como me ponía colorada.
- Tú tampoco estás mal.- comenté antes de ocupar el asiento del copiloto.
Me dedicó una sonrisa torcida y entró en el coche. Condució durante un cuarto de hora, más o menos. Nos pasamos los primeros minutos hablando de cómo nos había ido la semana y después nos quedamos en silencio, escuchando a Nicki Minaj por la radio. Aparcó el coche a pocos metros del cine. Niall se había bajado ya y me esperaba en mi lado. Me puse la chaqueta antes de reunirme con el.
- ¿ Qué vamos a ver? - pregunté de camino hacia la entrada.
Se encogió de hombros.
- La que tu quieras. Yo invito.
- No hace falta.- empecé a buscar en mi bolso la cartera.- Ya tengo yo dinero.
Puso su mano encima de la mía para impedir que siga revolviendo todo. Levanté la cabeza y sentí como si sus ojos me traspasaran, otra vez.
- Yo invito.- volvió a repetir, pero esta vez sonrió.
Asentí lentamente y entramos. Estuvimos mirando los carteles y, una vez que nos decidimos por la de “El dictador”, compramos las entradas. Cogimos unas palomitas y unos refrescos antes de entrar en la sala, donde ocupamos los asientos de la segunda fila. La película empezó unos minutos después. No hablamos nada mientras la veíamos, y, aunque quisiera hacerlo, no podría parar de reír.
Salimos del cine a las diez menos algo. Niall me abrió la puerta del coche y volví a ocupar mi asiento.
- ¿ Te lo has pasado bien? - metió la llave en el contacto y me echó una mirada.
- Me lo he pasado genial.- levanté los brazos por encima de la cabeza para mostrar emoción y el soltó una carcajada.- ¿ Ahora qué hacemos?
Levantó levemente el hombro derecho.
- No había pensado en nada. ¿ Quieres hacer algo?
- La verdad es que no tengo ganas de volver a casa.- comenté mientras deslizaba el móvil por el bolsillo del pantalón y lo encendía.- Pero si no quieres, no importa.
Cuando la pantalla se iluminó vi que tenía tres llamadas perdidas de un número desconocido. Hice una mueca y lo volví a guardar.
- ¿ Vamos a dar una vuelta?
Me giré para mirar a Niall, casi se me había olvidado que estaba ahí. Mantenía la vista fija en el camino, pero de vez en cuando me echaba alguna que otra mirada de reojo. Me pasé la mano por el pelo y, cuando iba a contestar, me interrumpió el tono de llamada del móvil. Lo volví a sacar y me lo acerqué al oído.
- ¿ Si?
- ¿ Gisele? - apenas pude oír cuando pronunció mi nombre. Al otro lado de la línea la música de fondo sonaba demasiado alto.- Soy Molly.
Me quedé con la boca entreabierta. ¿ Por qué me llamaba Molly a esa hora?
- ¿ Gisele? - volvió a repetir.
- Sí. ¿ Qué pasa? ¿ No crees que es tarde para llamar?
Oí como soltaba un bufido antes de contestar.
- Será tarde para ti, mona.- comentó, lo que hizo que pusiera los ojos en blanco. La verdad es que nunca nos habíamos llevado demasiado bien.- Bueno, ¿ podrías pasar a recoger a Katrina? Creo que ya ha bebido demasiado por hoy.
- Hm...claro, ahora voy.- y colgué.
Niall, quien parecía muy concentrado en conducir, giró un momento la cabeza para mirarme.
- ¿ Qué pasa?
- ¿ Podrías llevarme a recoger a mi amiga? Será un momento.
Asintió lentamente y yo me acomodé más en el asiento.


Sólo había ido a casa de Molly una o dos veces cuando era pequeña, pero recordaba vagamente donde vivía. A unos metros de distancia ya podíamos oír la música. Niall aparcó detrás de una fila de coches y salimos. El jardín estaba lleno de botellas de alcohol vacías, gente bailando o vomitando. Pasamos por la puerta principal para entrar en la casa, donde había más de lo mismo. Busqué con la mirada a Katrina, pero sólo vi a Molly en una esquina hablando con un chico. Le dije a Niall que me esperara y empecé a caminar en su dirección, pero antes de que pudiera llegar alguien me agarró por el brazo obligándome a seguirle. Ni siquiera podía ver quien era por la gran cantidad de gente. Cada vez había más espacio y pude ver el pelo del chico, pero no lo reconocí. Se paró al llegar a la segunda planta. Intenté zafarme, pero me agarró más fuerte.
- ¿ Qué haces? - le pregunté.
Ignoró mi pregunta y se asomó a una habitación. Cuando se volvió hacia mí, con una sonrisa perversa en la cara, lo reconocí. Era Edward Foster; un chico que llevaba pidiéndome salir desde hacía casi un año y medio y al que siempre había rechazado. Su flequillo le tapaba media cara, pero aún así se podía distinguir el verde de sus ojos. Se acercó un poco más a mi y me acarició la mejilla con delicadeza. Su aliento olía a alcohol y a tabaco. Antes de que me diera cuenta de algo más tiró de mí para que me metiera en la habitación. Durante unos segundos me quedé tumbada en el suelo con los ojos cerrados. Oía como caminaba de un lado al otro, pero en ningún momento oí que cerrara la puerta. Abrí los ojos y me incorporé. Estaba a unos metros dándome la espalda. Me levanté para salir de ahí. Le miré de reojo para comprobar que todavía no se había girado y salí corriendo hacia la puerta, pero, incluso antes de coger el manillar, me agarró de la coleta obligándome a retroceder. Le intenté dar una patada en la entrepierna, pero no lo conseguí. Me agarró por los hombros y me tumbó en el suelo. Sentí como mi pulso se aceleraba. Empecé a pedir ayuda.
- No grites.- me susurró al oído. Sentí como se me ponía la piel de gallina.- Nadie te va a oír.
Empezó a besar mi cuello y, por mucho que lo intentara, no podía quitármelo de encima. Sólo podía ver una parte de su cara por la luz que entraba por el hueco de la puerta, lo que hacia eso más espeluznante.
- Lo disfrutarás, confía en mi.- murmuró.
- ¡ Estás loco! - grité, aunque sabía que eso no me serviría de mucho.
Levantó la cabeza y me miró directamente a los ojos.
- Me lo dicen mucho.
- Suéltame.- le pedí.
Negó con la cabeza y soltó una carcajada carente de humor.
- Siempre he querido tenerte y ahora que puedo no pienso abandonar.
- ¿ De qué te sirve tener mi cuerpo, si no tienes mis sentimientos? - me removí un poco.- ¿ Qué piensas hacer? ¿ Violarme? Luego te puedo denunciar, ¿ sabes?
Se encogió de hombros.
- Estás en una fiesta llena de gente borracha y drogas.  No creo que eso te ayude.- volvió a sonreír consiguiendo que un escalofrío recorriera mi espalda.
Volvió a darme besos. Empecé a gritar otra vez, pero sabía que nadie me oiría; la música estaba demasiado alta. Sentí su mano deslizándose por debajo de mi jersey y me moví bruscamente. Solté otro grito; nada. Cerré los ojos con fuerza y sólo pedí que eso pasara ya.
Entonces la puerta se abrió de golpe. Giré la cabeza y vi unos zapatos y unas supras. Edward aflojó un poco el agarré y de repente estaba en el suelo a mi lado. Me levanté. En la puerta había una chica morena con un vestido bastante corto, quien miraba horrorizada la escena que había detrás de mi. Me di la vuelta. Justin estaba sujetando a Edward por el cuello de la camiseta y lo mantenía pegado contra la pared. Le pegó una patada en el estómago y este gritó de dolor. Un segundo gritó sonó en la habitación. Miré de reojo y vi a la chica salir corriendo.
- ¡ No la vuelvas a tocar! ¿ Entendido?
Volví a centrar mi vista en Justin, quien seguía en el otro lado de la habitación. Vi como Edward murmuraba algo, pero no pude oír qué. Le salía sangre por la nariz y apenas se podía mantener recto.
Quería salir corriendo de ahí, pero no podía moverme.
Justin le dio dos palmaditas en la mejilla y se alejó de él. Por mucho que quisiera no podía apartar la mirada de Edward, mientras resbalaba por la pared hasta quedarse de rodillas en el suelo.
El tacto de una mano fría en la mía hizo que me girará.
- Vamos. Te llevaré a casa.
Asentí y seguí a Justin hasta la salida. Me soltó la mano para buscar algo en sus bolsillos. Unos brazos me rodearon por los hombros y estuve a punto de gritar, pero enseguida reconocí el perfume de Katrina. Me giré y vi a Niall detrás de ella.
- La he encontrado.- me dijo con una sonrisa.
Me esforcé por devolvérsela, pero no pude. Todo mi cuerpo estaba temblando y no era exactamente porque tuviera frío. Tenía la impresión de que iba a tener pesadillas con aquella noche durante mucho tiempo.
Katrina me soltó con la intención de volver a entrar, pero Niall se lo impidió.
- Dejame ir a tomar otra copa.- se quejó ella.
Nadie le dijo nada, aunque tampoco la dejamos irse. Di un respingo al escuchar la voz de Justin detrás mío.
- Ahora vengo.- dijo y desapareció.
Empecé a caminar hacia el coche, que minutos antes dejamos aparcado a unos metros de distancia, con Katrina y Niall a mi lado. Nos paramos delante de él e intentamos convencer a mi amiga para que se metiera dentro. Cuando por fin lo conseguimos, le dí la dirección a Niall, quien me dijo que estaba cerca de donde vivía él y que no tenía ningún problema en llevarla.
- ¿ Estás bien? - me preguntó antes de meterse en el coche.- ¿ Segura que no quieres que te lleve a casa?
Negué con la cabeza.
- No hace falta.
El sonido de una moto inundó toda la calle y tuve la impresión de que me iba a quedar sorda. Segundos después paró a unos centímetros detrás de mi.
- ¿ Vamos?
Me giré. Justin me estaba tendiendo un casco negro. Miré la moto y después a el, antes de cogerlo.
- Es de tu padre.- comentó con la mirada fija al frente.- ¿ Vas a venir o no?

Puse los ojos en blanco. Le di dos besos a Niall y me subí a la moto, agarrandome a Justin lo más fuerte que podía.



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