miércoles, 7 de agosto de 2013

Capítulo 5:


30 de Septiembre, 2012
Era el último día del mes, lo que quería decir que Katrina iba a venir a mi casa para dormir. Llevábamos haciendo eso desde hacía ya bastantes años: al final de cada mes nos quedábamos a dormir la una en la casa de la otra. Ahora que vivo sola, esta claro donde nos quedamos. Era miércoles, lo que implicaba tener clase al siguiente día, pero sabía que estando con Katrina no podría dormir. Se podría decir que era como un vampiro; se pasaba la noche despierta y el día durmiendo.
Me paseé por el apartamento de un lado para otro acomodando las cosas y preparando la película Titanic para verla por millonésima vez. Pedí la pizza y saqué los refrescos de la nevera. Preparé los esmaltes y saqué el saco de dormir que iba a utilizar Katrina.
A las ocho y media sonó el timbre. Abrí la puerta sin contestar, ya que estaba claro quien era. Volví a mi habitación y me empecé a cambiar. Estaba a punto de ponerme la camiseta, cuando oí una voz masculina procedente de la cocina. Me tapé y fui directa ahí. La puerta principal estaba cerrada y en la cocina no había nadie. Me quedé mirando unos segundos alrededor. Nada. Justo cuando iba a volver, sentí como una mano me rodeaba por la cintura. Todos los músculos de mi cuerpo se tensaron y estuve a punto de gritar.
- Vaya recibimiento.- comentó y sentí como se me erizaba el pelo por el roce de sus labios en mi oreja.
Me giré de golpe. Justin estaba detrás de mí con una sonrisa burlona en la cara.
- ¿ Qué demonios haces aquí?
Se encogió de hombros y se sacudió el pelo antes de hablar.
- Katrina me dijo que hariais una fiesta.- me miró de arriba abajo y me acordé de que no me había puesto la camiseta. Me puse de espaldas a él rápidamente.- ¿ No te han dicho es de mala educación dar la espalda a alguien cuando esta hablando?
- No mires o...
- ¿ O qué? - sentí como deslizaba su dedo hacia arriba y hacia abajo por mi espalda.- ¿ Qué me vas a hacer?
Ahogué un grito de frustración y me puse la camiseta. Cuando me giré de nuevo Justin ya no estaba. Estuve unos minutos sin respirar y pude oír sus pasos bajando las escaleras. ¿ Qué había sido eso?
Me tiré en el sofá después de cerrar la puerta. Katrina llegó unos diez minutos después. Diez minutos que había utilizado para pensar si lo que había pasado era verdad o tenía alucinaciones.
- ¡ Hola! - gritó mi amiga nada más entrar en casa.
Cerró la puerta detrás suyo. Me entretuve escuchando el sonido que sus tacones hacían en el suelo de madera, mientras me buscaba.
- Aquí estás.
Levanté la cabeza y la vi en el marco de la puerta. Una bolsa de compras le tapaba media cara. Caminó hacia mí, dejó la bolsa en la mesa y se sentó en el otro lado del sofá. Me incliné hacia delante para ver que había traído, aunque no me hacia falta porque ya sabía que eran gominolas y nubes. La miré de reojo. Se estaba mordiendo las uñas y miraba la pantalla fijamente. Me eché un poco más hacia atrás hasta tener la cabeza apoya en el respaldo. De repente Katrina le dio un golpe a la mesa.
- ¡ Vamos a ver la peli!
Me empecé a reír y ella me siguió.
Las horas siguientes se pasaron demasiado rápido. Comimos pizza mientras veíamos la película. Nos pintamos las uñas - Katrina de morado y yo de verde claro - y charlamos sobre quienes nos parecían los chicos más guapos del instituto; en su lista se encontraba Justin. Hicimos un karaoke y después un video bailando al ritmo de Turn up the music, de Chris Brown. A las una ya estábamos acostadas, pero, como sabía que iba a pasar, Katrina no tenía ganas de dormir.
- ¿ Sabes, Gisele? Creo que deberías intentar ligar con Justin.- comentó. Se salió de su saco y se subió a mi cama.- Es guapo y tal vez sea tu estilo.
Puse los ojos en blanco y me levanté para encender la luz. La bombilla no iluminaba mucho la habitación, lo que hacía que Katrina pareciera mucho más pálida. Me volví a meter debajo de las mantas y cruce las piernas.
- No es mi estilo y no pienso salir con el.
Ella se encogió de hombros.
- De acuerdo, como quieras.- empezó a tirar del edredón.- Pero si algún día te arrepientes, no te olvides de que yo te lo dije.
- No lo haré, tu tranquila.- me estiré y bostecé.- Tengo sueños, Kat, ¿ te importaría que nos durmamos ya?
Se bajó de la cama, apagó la luz y se volvió a meter en su saco. Aunque sabía que no se iba a dormir, yo lo hice.


2 de Octubre, 2012
Por fin había llegado el viernes por la tarde. Llevaba desde el miércoles sin hablar con Justin; no iba a recogerle por la mañana y cuando le veía por los pasillos le ignoraba. Ni siquiera sabía porqué lo hacía, el caso era que no me apetecía dirigirle la palabra. Katrina no había vuelto a mencionar el tema de salir con él, lo que era raro, ya que cuando se empeñaba con una cosa se pasaba todos los días hablando de ello. Por otro lado estaba Niall, quien me había llamado el jueves para preguntarme si podíamos quedar el viernes; le dije que sí. No tenía nada que hacer y salir a ver una película era mejor que quedarse en casa. A las siete de la tarde me pasó a recoger. Me había puesto unos jeans, un jersey rosa y unas converses bajas del mismo color. Por encima llevaba una chaqueta negra.
- Estás preciosa.- me dijo en cuanto me vio y sentí como me ponía colorada.
- Tú tampoco estás mal.- comenté antes de ocupar el asiento del copiloto.
Me dedicó una sonrisa torcida y entró en el coche. Condució durante un cuarto de hora, más o menos. Nos pasamos los primeros minutos hablando de cómo nos había ido la semana y después nos quedamos en silencio, escuchando a Nicki Minaj por la radio. Aparcó el coche a pocos metros del cine. Niall se había bajado ya y me esperaba en mi lado. Me puse la chaqueta antes de reunirme con el.
- ¿ Qué vamos a ver? - pregunté de camino hacia la entrada.
Se encogió de hombros.
- La que tu quieras. Yo invito.
- No hace falta.- empecé a buscar en mi bolso la cartera.- Ya tengo yo dinero.
Puso su mano encima de la mía para impedir que siga revolviendo todo. Levanté la cabeza y sentí como si sus ojos me traspasaran, otra vez.
- Yo invito.- volvió a repetir, pero esta vez sonrió.
Asentí lentamente y entramos. Estuvimos mirando los carteles y, una vez que nos decidimos por la de “El dictador”, compramos las entradas. Cogimos unas palomitas y unos refrescos antes de entrar en la sala, donde ocupamos los asientos de la segunda fila. La película empezó unos minutos después. No hablamos nada mientras la veíamos, y, aunque quisiera hacerlo, no podría parar de reír.
Salimos del cine a las diez menos algo. Niall me abrió la puerta del coche y volví a ocupar mi asiento.
- ¿ Te lo has pasado bien? - metió la llave en el contacto y me echó una mirada.
- Me lo he pasado genial.- levanté los brazos por encima de la cabeza para mostrar emoción y el soltó una carcajada.- ¿ Ahora qué hacemos?
Levantó levemente el hombro derecho.
- No había pensado en nada. ¿ Quieres hacer algo?
- La verdad es que no tengo ganas de volver a casa.- comenté mientras deslizaba el móvil por el bolsillo del pantalón y lo encendía.- Pero si no quieres, no importa.
Cuando la pantalla se iluminó vi que tenía tres llamadas perdidas de un número desconocido. Hice una mueca y lo volví a guardar.
- ¿ Vamos a dar una vuelta?
Me giré para mirar a Niall, casi se me había olvidado que estaba ahí. Mantenía la vista fija en el camino, pero de vez en cuando me echaba alguna que otra mirada de reojo. Me pasé la mano por el pelo y, cuando iba a contestar, me interrumpió el tono de llamada del móvil. Lo volví a sacar y me lo acerqué al oído.
- ¿ Si?
- ¿ Gisele? - apenas pude oír cuando pronunció mi nombre. Al otro lado de la línea la música de fondo sonaba demasiado alto.- Soy Molly.
Me quedé con la boca entreabierta. ¿ Por qué me llamaba Molly a esa hora?
- ¿ Gisele? - volvió a repetir.
- Sí. ¿ Qué pasa? ¿ No crees que es tarde para llamar?
Oí como soltaba un bufido antes de contestar.
- Será tarde para ti, mona.- comentó, lo que hizo que pusiera los ojos en blanco. La verdad es que nunca nos habíamos llevado demasiado bien.- Bueno, ¿ podrías pasar a recoger a Katrina? Creo que ya ha bebido demasiado por hoy.
- Hm...claro, ahora voy.- y colgué.
Niall, quien parecía muy concentrado en conducir, giró un momento la cabeza para mirarme.
- ¿ Qué pasa?
- ¿ Podrías llevarme a recoger a mi amiga? Será un momento.
Asintió lentamente y yo me acomodé más en el asiento.


Sólo había ido a casa de Molly una o dos veces cuando era pequeña, pero recordaba vagamente donde vivía. A unos metros de distancia ya podíamos oír la música. Niall aparcó detrás de una fila de coches y salimos. El jardín estaba lleno de botellas de alcohol vacías, gente bailando o vomitando. Pasamos por la puerta principal para entrar en la casa, donde había más de lo mismo. Busqué con la mirada a Katrina, pero sólo vi a Molly en una esquina hablando con un chico. Le dije a Niall que me esperara y empecé a caminar en su dirección, pero antes de que pudiera llegar alguien me agarró por el brazo obligándome a seguirle. Ni siquiera podía ver quien era por la gran cantidad de gente. Cada vez había más espacio y pude ver el pelo del chico, pero no lo reconocí. Se paró al llegar a la segunda planta. Intenté zafarme, pero me agarró más fuerte.
- ¿ Qué haces? - le pregunté.
Ignoró mi pregunta y se asomó a una habitación. Cuando se volvió hacia mí, con una sonrisa perversa en la cara, lo reconocí. Era Edward Foster; un chico que llevaba pidiéndome salir desde hacía casi un año y medio y al que siempre había rechazado. Su flequillo le tapaba media cara, pero aún así se podía distinguir el verde de sus ojos. Se acercó un poco más a mi y me acarició la mejilla con delicadeza. Su aliento olía a alcohol y a tabaco. Antes de que me diera cuenta de algo más tiró de mí para que me metiera en la habitación. Durante unos segundos me quedé tumbada en el suelo con los ojos cerrados. Oía como caminaba de un lado al otro, pero en ningún momento oí que cerrara la puerta. Abrí los ojos y me incorporé. Estaba a unos metros dándome la espalda. Me levanté para salir de ahí. Le miré de reojo para comprobar que todavía no se había girado y salí corriendo hacia la puerta, pero, incluso antes de coger el manillar, me agarró de la coleta obligándome a retroceder. Le intenté dar una patada en la entrepierna, pero no lo conseguí. Me agarró por los hombros y me tumbó en el suelo. Sentí como mi pulso se aceleraba. Empecé a pedir ayuda.
- No grites.- me susurró al oído. Sentí como se me ponía la piel de gallina.- Nadie te va a oír.
Empezó a besar mi cuello y, por mucho que lo intentara, no podía quitármelo de encima. Sólo podía ver una parte de su cara por la luz que entraba por el hueco de la puerta, lo que hacia eso más espeluznante.
- Lo disfrutarás, confía en mi.- murmuró.
- ¡ Estás loco! - grité, aunque sabía que eso no me serviría de mucho.
Levantó la cabeza y me miró directamente a los ojos.
- Me lo dicen mucho.
- Suéltame.- le pedí.
Negó con la cabeza y soltó una carcajada carente de humor.
- Siempre he querido tenerte y ahora que puedo no pienso abandonar.
- ¿ De qué te sirve tener mi cuerpo, si no tienes mis sentimientos? - me removí un poco.- ¿ Qué piensas hacer? ¿ Violarme? Luego te puedo denunciar, ¿ sabes?
Se encogió de hombros.
- Estás en una fiesta llena de gente borracha y drogas.  No creo que eso te ayude.- volvió a sonreír consiguiendo que un escalofrío recorriera mi espalda.
Volvió a darme besos. Empecé a gritar otra vez, pero sabía que nadie me oiría; la música estaba demasiado alta. Sentí su mano deslizándose por debajo de mi jersey y me moví bruscamente. Solté otro grito; nada. Cerré los ojos con fuerza y sólo pedí que eso pasara ya.
Entonces la puerta se abrió de golpe. Giré la cabeza y vi unos zapatos y unas supras. Edward aflojó un poco el agarré y de repente estaba en el suelo a mi lado. Me levanté. En la puerta había una chica morena con un vestido bastante corto, quien miraba horrorizada la escena que había detrás de mi. Me di la vuelta. Justin estaba sujetando a Edward por el cuello de la camiseta y lo mantenía pegado contra la pared. Le pegó una patada en el estómago y este gritó de dolor. Un segundo gritó sonó en la habitación. Miré de reojo y vi a la chica salir corriendo.
- ¡ No la vuelvas a tocar! ¿ Entendido?
Volví a centrar mi vista en Justin, quien seguía en el otro lado de la habitación. Vi como Edward murmuraba algo, pero no pude oír qué. Le salía sangre por la nariz y apenas se podía mantener recto.
Quería salir corriendo de ahí, pero no podía moverme.
Justin le dio dos palmaditas en la mejilla y se alejó de él. Por mucho que quisiera no podía apartar la mirada de Edward, mientras resbalaba por la pared hasta quedarse de rodillas en el suelo.
El tacto de una mano fría en la mía hizo que me girará.
- Vamos. Te llevaré a casa.
Asentí y seguí a Justin hasta la salida. Me soltó la mano para buscar algo en sus bolsillos. Unos brazos me rodearon por los hombros y estuve a punto de gritar, pero enseguida reconocí el perfume de Katrina. Me giré y vi a Niall detrás de ella.
- La he encontrado.- me dijo con una sonrisa.
Me esforcé por devolvérsela, pero no pude. Todo mi cuerpo estaba temblando y no era exactamente porque tuviera frío. Tenía la impresión de que iba a tener pesadillas con aquella noche durante mucho tiempo.
Katrina me soltó con la intención de volver a entrar, pero Niall se lo impidió.
- Dejame ir a tomar otra copa.- se quejó ella.
Nadie le dijo nada, aunque tampoco la dejamos irse. Di un respingo al escuchar la voz de Justin detrás mío.
- Ahora vengo.- dijo y desapareció.
Empecé a caminar hacia el coche, que minutos antes dejamos aparcado a unos metros de distancia, con Katrina y Niall a mi lado. Nos paramos delante de él e intentamos convencer a mi amiga para que se metiera dentro. Cuando por fin lo conseguimos, le dí la dirección a Niall, quien me dijo que estaba cerca de donde vivía él y que no tenía ningún problema en llevarla.
- ¿ Estás bien? - me preguntó antes de meterse en el coche.- ¿ Segura que no quieres que te lleve a casa?
Negué con la cabeza.
- No hace falta.
El sonido de una moto inundó toda la calle y tuve la impresión de que me iba a quedar sorda. Segundos después paró a unos centímetros detrás de mi.
- ¿ Vamos?
Me giré. Justin me estaba tendiendo un casco negro. Miré la moto y después a el, antes de cogerlo.
- Es de tu padre.- comentó con la mirada fija al frente.- ¿ Vas a venir o no?

Puse los ojos en blanco. Le di dos besos a Niall y me subí a la moto, agarrandome a Justin lo más fuerte que podía.



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GRACIAS POR PASAR!:)

2 comentarios:

  1. Valgame...
    JUSTIN ES UN HEROE!!!!
    Que lindo :3 sube pronto, quiero seguir leyendo!

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  2. Dios, sin duda es increíble.
    ¡Espero el siguiente!
    Justin y su heróico momento. Niall... Justin ha ganado puntos jojojojojo
    ¡Espero el siguiente!

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